¿La cerveza beneficia a la salud de la mujer?

El consumo moderado de cerveza con y sin alcohol, por los ingredientes naturales con los que está elaborada, puede tener efectos beneficiosos para la salud de la mujer en diferentes etapas de su vida como el embarazo, la lactancia, la menopausia o la vejez.

Esta es una de las conclusiones del libro “Mujer, Ginecología y Cerveza”, editado por la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO), que se ha presentado hoy en el marco del XIII Congreso de Salud y Medicina de la Mujer.

La cerveza es una bebida fermentada, de baja graduación alcohólica, elaborada a partir de ingredientes naturales como agua, cebada y lúpulo), con bajo contenido calórico y diversos nutrientes como vitaminas del grupo B, especialmente ácido fólico, fibra y minerales.

En mujeres que están intentando quedar embarazadas así como en las ya gestantes, encontrarán beneficios en la cerveza por el ácido fólico, una vitamina esencial para el sistema nervioso y la regeneración de las células, que disminuye el riesgo de malformaciones en la médula espinal y previene gran parte de los defectos del tubo neural en el nacimiento.

En el periodo de lactancia, la suplementación con cerveza reduce el estrés oxidativo al que está sometida la madre tras el parto y aumenta la actividad antioxidante en la leche materna.

Pero durante el embarazo y la lactancia, los expertos advierten a la mujer que quiera consumir cerveza que deben optar por su variedad sin alcohol.

En la menopausia cobran especial relevancia los antioxidantes y la cerveza, según los expertos, es una fuente de polifenoles, además aporta vitaminas, fibra o fitoestrógenos naturales, estos últimos beneficiosos en la prevención de patologías derivadas del descenso de estrógenos propio de esta etapa.

Fuente: segundoasegundo.com

Abren acceso de cervezas artesanales a mercado mexicano; adiós exclusividad de Modelo y Cuauhtémoc

Con el fin de evitar las prácticas monopólicas en el mercado al menudeo de cerveza en México, la Comisión Federal de Competencia (CFC) estableció condiciones a los contratos de exclusividad a compañías cerveceras.

Con estas condiciones, subraya la CFC, derivadas de compromisos ofrecidos por Cervecería Modelo y Cervecería Cuauhtémoc, concluye la investigación por prácticas monopólicas relativas en este mercado.

El órgano regulador precisa que las condiciones impuestas aplican a los contratos de exclusividad en al mercado de venta de cerveza al menudeo, en restaurantes, bares y cantinas (envase abierto) y tiendas de abarrotes del sector tradicional (envase cerrado).

De esta forma, señala, las cervezas artesanales gozarán de acceso abierto a todos los restaurantes, bares y cantinas del país, por lo que los contratos de exclusividad que celebren Modelo y Cuauhtémoc con estos establecimientos no podrán limitar la venta de cerveza artesanal de productores de pequeña escala en el país.

Además de que todos los contratos de exclusividad deberán ser escritos, transparentes y de duración limitada, con reglas claras para la rescisión del contrato, sin contrato escrito, no podrá haber obligación de exclusividad.

Las condiciones también agregan que los contratos de exclusividad no podrán rebasar el 25 por ciento del total de los puntos de venta a los que les venden las compañías, porcentaje que se reducirá gradualmente a 20 por ciento en cinco años.

Con ello, se asegura que dichos contratos no constituyan una barrera para la entrada de otros competidores, que tendrán acceso al resto de los establecimientos.

El organismo detalla en un comunicado que el incumplimiento de estas condiciones podrá derivar en una sanción de hasta 8.0 por ciento de los ingresos anuales en México de la empresa que incumpla.

Fuente: Notimex

México Puede Convertirse en el Próximo Rey de la Cerveza Artesanal

El analista Roberto Arteaga escribe para Forbes el artículo “Productores van por la ‘corona’ de la cerveza artesanal” en el que evalúa los cambios que podrían surgir en el mercado de la cerveza tras la determinación del CFC para restringir los contratos de exclusividad de las principales cerveceras del país.

De acuerdo con el analista, actualmente las cervezas artesanales sólo alcanzan el 0.05% del mercado nacional, porcentaje que podría alcanzar hasta un 3% o 5% en los próximos años por la resolución de la Comisión Federal de Competencia.

Sin embargo, la falta de definición en el país para catalogar a una cerveza artesanal abre la oportunidad a que las grandes empresas también ingresen a la competencia en el segmento, como es el caso de Grupo Modelo, quien ya comercializa sus marcas artesanales Azabache y As de Oros.

Ante esto, los productores artesanales sugieren el establecimiento de una NOM para evitar que las grandes empresas distribuyan presuntas cervezas artesanales. Los criterios generales que deberían definir una cerveza artesanal son:

  • La cerveza artesanal debe provenir de una cervecería independiente, la cual sólo puede contar con el 25% de capital accionario de un grupo dominante en el mercado.
  • Son cervecerías pequeñas, es decir, no puede producir más de cinco millones de hectolitros al año.
  • La elaboración debe ser artesanal. No se debe ocupar arroz y maíz para abaratar la producción pues la artesanal se manufactura con un 100% de malta.

Una NOM siempre es positiva para los productores por la certeza que les puede dar, como ha resultado en el caso del tequila y los insumos con los que se prepara.

Fuente: Roberto Arteaga @ Forbes

Tres efectos saludables de beber cerveza

Corazón más sano. Un vaso de cerveza al día podría aumentar la salud cardíaca, ya que mejora el estado de los vasos sanguíneos y el flujo de sangre, además de hacer a las arterias más flexibles, de acuerdo con una investigación reciente de la Universidad Harokopio en Atenas (Grecia). Además, Lina Badimón y sus colegas del Centro de Investigación Cardiovascular (CSIC-ICCC) demostraron hace poco que el consumo moderado de alcohol (de 10 a 30 gramos al día) se asocia a un menor riesgo de infarto de miocardio y muerte en estudios en poblaciones con grave riesgo cardiovascular. Y mejora la formación de tejido reparativo después de sufrir un infarto. El efecto se debe, sobre todo, a que el lúpulo de la cerveza contiene un antioxidante llamado xanthohumol con efectos protectores en la salud cardiovascular.

Mejora el sistema inmune. Según un estudio realizado por el Instituto del Frío del CSIC, tanto en mujeres como en hombres adultos y sanos el consumo moderado de cerveza durante un mes produce un efecto beneficioso, al observarse una mejora en la respuesta del sistema inmune contra patógenos externos. Además, esta bebida causa un aumento de los leucocitos (glóbulos blancos) y linfocitos, así como una tendencia generalizada al incremento de los valores de las subpoblaciones de los linfocitos T, las células inmunológicas que ayudan a destruir microorganismos invasores.

Combate el alzhéimer. Consumir moderadamente cerveza podría disminuir uno de los factores de riesgo de la enfermedad de Alzheimer, ya que esta bebida fermentada contiene silicio, un mineral que parece interaccionar con el aluminio, un metal neurotóxico que se relaciona con la demencia y otros desórdenes neurodegenerativos. La bebida contiene aproximadamente 36 mg de silicio biodisponible, lo que implicaría que un consumo moderado de cerveza (dos vasos al día de 200 ml.) aportaría aproximadamente el 50% de la ingesta diaria recomendable de silicio; si bien los requerimientos diarios de este elemento no están en la actualidad totalmente establecidos.

Fuente: Elena Sanz @ Muy Interesante.

La rebelión de la cerveza

Si hay un monopolio en México que da gusto ver cómo se está rompiendo, es el de la cerveza.

Lo que ocurre es una rebelión de los sentidos, una emancipación cultural. Revuelta en términos de mercado, en la que están involucradas una treintena de cervecerías artesanales auténticamente mexicanas, y dos gigantes (Grupo Modelo-Anheuser-Busch, por un lado, y Heineken-Cuauhtémoc Moctezuma, por otro).

Gracias al impulso emprendedor de visionarios que comenzaron a hacer su propia cerveza, hace por lo menos una década en el país, la artesanal se está levantando como espuma. En conjunto, estas cervecerías cubren apenas un .46% del mercado, aunque la tendencia es poderosa: en tan solo un año se espera incrementar el porcentaje a 0.64 en total y en 2017 a 1%.

Según la Brewers Association, para que una cerveza sea artesanal debe cumplir tres factores: la producción tiene que ser menor a 7 millones de hectolitros al año, debe conducirse con independencia, con menos del 25% de capital social en mano de un grande, y debe hacer producto 100% malta.

Con este parámetro, actualmente por cada 20 mil cervezas industrializadas que se venden en México, una es artesanal.

Dirán ustedes que estas cifras no reflejan ninguna revolución. Que una no es ninguna. Pero si estos datos se analizan a la luz del crecimiento potencial de un sector “ahogado” por las dos grandes marcas de cerveza y sus ilegales contratos de exclusividad, el asunto cambia. Las artesanales, en un mercado abierto y equilibrado, podrían crecer velozmente. Un auténtico destape.

Aseguro que una de las revoluciones de México que ya está aconteciendo, se encuentra en los sentidos y en los vasos llenos de cerveza de alta calidad. ¿Argumentos? El ejemplo más cercano lo encontramos en Estados Unidos. En menos un siglo, pasaron de la prohibición total del alcohol (entre 1920 y 1933), a contar con 89 cerveceros artesanales en 1980, 537 en 1994, más de mil 600 en 2010, mil 940 en 2011 y dos mil 403 el día de hoy. Un festín de opciones, estilos, sabores y espíritus para un consumidor cada vez más cansado de la dupla que se repite hasta el cansancio: “claras” y “oscuras”.

Las cifras indican que durante 2010 la producción de cerveza artesanal en Estados Unidos creció un 11%, mientras que las industrializadas decrecieron hasta un 5%.

Prohibición a la mexicana

En México, aunque no ha existido una prohibición de tal magnitud, a partir del Porfiriato las dos grandes marcas comenzaron a acaparar el mercado interno, lo que vino a convertirse al paso de los años en un auténtico duopolio. Este factor, visto desde los ojos de la historia, podría ser una especie de “prohibición” a la mexicana.

Hablo de revuelta porque, además de los nuevos sabores que emergen, con la apertura del mercado existe la posibilidad de que muchas personas comiencen a elaborar sus propias cervezas. Esto ya sucede en las principales ciudades del país, donde existen actualmente talleres de cerveza que funcionan como laboratorios, en donde cualquier persona puede degustar estilos, experimentar con ingredientes y hacer la suya propia.

Algunas compañías nos vendieron la idea de que la cerveza era una bebida de divertimento. El marketing de playa se encargó de desacralizar la bebida y estandarizar su consumo. Aunque no hace muchos años la gente veía en el fermentado un alimento integral, un catalizador social y una medicina de pacificación para el encono.

Por si fuera poco, las mismas compañías nos vendieron la magra descripción de que la cerveza solo podía ser “oscura” y “clara”, y gastaron millones de dólares en anunciar a mujeres perfectas para convencernos de que, en efecto, el mundo estaba poblado solo de mujeres “rubias” o “morenas”. Como su cerveza.

La balanza ya está rota. En un extremo, dos marcas le dan de beber al país cerveza de poca calidad, mínima variedad, y particular desabridez. En el otro, las cervecerías emergentes ofrecen estilos diversos, un nuevo marketing, canales de consumo innovadores, alta calidad y un sabor tan mágico al paladar que éste termina por doblegarse ante el lúpulo y la malta.

Es cada vez más común escuchar a consumidores entusiastas decir: “No vuelvo a probar de las otras”.

En México, las nuevas generaciones están ávidas de probar nuevas texturas y sabores. Muchos de estos jóvenes ya tuvieron la oportunidad de viajar al extranjero y enfrentarse con la crema y malta de las cervezas europeas. Vuelven al país con el paladar evangelizado.

Hoy la rebelión significa salirse del molde impuesto y ponerle raya al duopolio. Degustar cervezas de calidad ya no es sólo para el gusto exigente. Es la democratización de la cerveza lo que el bebedor consciente está pidiendo. Una revolución silenciosa que está llenando los vasos, pero que terminará por ocupar la mente y el espíritu del consumidor de un mundo emergente: definido por la calidad y no por la competencia obsoleta.

Fuente: Gustavo Aréchiga @ Fobes México